viernes, 24 de junio de 2011

SOLSTICIO DE VERANO

El 21 de junio se celebra en el hemisferio norte, el día más largo del año. Definitivamente no es un día como los demás, la naturaleza, el hombre y las estrellas se disponen a celebrar una fiesta, cargada de gran poder y magia. Hadas y deidades de la naturaleza andan sueltos por los campos; los agricultores dan gracias por el verano, las cosechas, las frutas y por disponer de más horas para cumplir con sus tareas y entregarse a la diversión. También es el momento justo para pedir por la fecundidad de la tierra y de los mismos hombres; además se debe comenzar a almacenar alimentos para pasar el otoño y el invierno.
La celebración del solsticio de verano, es tan antigua como la misma humanidad. En un principio se creía que el sol no volvería a su esplendor total, pues después de esta fecha, los días era cada vez más cortos. Por esta razón, fogatas y ritos de fuego de toda clase se iniciaban en la víspera del pleno verano, o 20 de junio, para simbolizar el poder del sol y ayudarle a renovar su energía.
En tiempos posteriores se encendían fogatas en las cimas de la montañas, a lo largo de los riachuelos, en la mitad de las calles y al frente de las casas. Se organizaban procesiones con antorchas y se echaban a rodar ruedas ardiendo colinas abajo y a través de los campos.
A menudo se bailaba y saltaba alrededor del fuego para purificarse y protegerse de influencias demoníacas y asegurar el renacimiento del sol.
Se puede decir que todo empezó hace cerca de 5 mil años, cuando nuestros antepasados, tan amigos de  observar  las estrellas, se dieron cuenta que en determinada época del año el Sol se mueve  desde una posición perpendicular sobre el Trópico de Capricornio, hasta una posición perpendicular sobre el trópico de Cáncer. A estos días extremos en la posición del Sol se les llamó solsticios de invierno y verano, los cuales ocurren los días diciembre 21 y junio 21 respectivamente. Estas fechas corresponden al hemisferio norte, pues en el sur es al contrario. El día que veremos al sol ponerse más al sur es el 21 de diciembre y el día que lo veremos ponerse más al norte es el 21 de junio. “Las fechas mencionadas son las típicas, pero puede ser que en un año determinado caiga un día antes o después, debido a las irregularidades del calendario, como los años bisiestos”. Hablando propiamente del solsticio de verano, en esta fecha el eje de la tierra está inclinado 23,5 grados hacia el sol. Esto ocasiona que, en el hemisferio norte, el 21 de junio sea el día más largo del año.
En los antiguos mitos griegos a los solsticios se les llamaba “puertas” y, en parte, no les faltaba razón. La “puerta de los hombres”, según estas creencias helénicas, correspondía al solsticio de verano (del 21 al 22 de junio) a diferencia de “la puerta de los dioses” del solsticio de invierno (del 21 al 22 de diciembre).

SOLSTICIO DE VERANO Y DE INVIERNO: Hay dos momentos del año en los que la distancia angular del Sol al ecuador celeste de la Tierra es máxima. Son los llamados solsticios. El de verano es el gran momento del curso solar y -a partir de ese punto- comienza a declinar. Antes de cristianizarse esta fiesta, los pueblos de Europa encendían hogueras en sus campos para ayudar al Sol en un acto simbólico con la finalidad de que “no perdiera fuerzas”. En su conciencia interna sabían que el fuego destruye lo malo y lo dañino. Posteriormente, el hombre seguía destruyendo los hechizos con fuego.
Se ha asociado esta festividad al solsticio de verano, pero esto tan solo es cierto para la mitad del mundo o, mejor dicho, para los habitantes que viven por encima del ecuador (en el hemisferio norte) ya que para los del sur el solsticio es el de invierno y ni tan siquiera para todos ellos pues la fiesta de San Juan es patrimonio del mundo cristiano. Aunque no crean que en los países orientales, con ritos y creencias distintas, no se celebran estas fiestas conservando en todas ellas la misma esencia: rendir un homenaje al Sol, que en ese día tiene un especial protagonismo: en el hemisferio norte es el día más largo y, por consiguiente, el poder de las tinieblas tiene su reinado más corto y en el hemisferio sur ocurre todo lo contrario. En cualquier caso al Sol se le ayuda para que no decrezca y mantenga todo su vigor.
Este simbolismo era compartido por pueblos distantes, separados por el océano Atlántico. Es el caso de los viejos incas en Perú. Los dos festivales primordiales del mundo incaico eran el Capac-Raymi (o Año Nuevo) que tenía lugar en diciembre y el que se celebraba cada 24 de junio, el Inti-Raymi (o la fiesta del Sol) en la impresionante explanada de Sacsahuamán, muy cerca de Cuzco. Justo en el momento de la salida del astro rey, el inca elevaba los brazos y exclamaba: “¡Oh, mi Sol! ¡Oh, mi Sol! Envíanos tu calor, que el frío desaparezca. ¡Oh, mi Sol!” Este gran festival se sigue practicando y representando hoy en día para conmemorar la llegada del solsticio de invierno, con un claro tinte turístico. Los habitantes de la zona se engalanan con sus mejores prendas al estilo de sus antepasados quechuas y recrean el rito inca tal y como se realizaba (más o menos) durante el apogeo del Tahuantinsuyo.

ORÍGENES PAGANOS: Ni que decir tiene que esta fiesta solsticial es muy anterior a la religión católica o mahometana. Uno de los antecedentes que se puede buscar a esta festividad es la celebración celta del Beltaine, que se realizaba el primero de mayo. El nombre significaba “fuego de Bel” o “bello fuego” y era un festival anual en honor al dios Belenos. Durante el Beltaine se encendían hogueras que eran coronadas por los más arriesgados con largas pértigas. Después los druidas hacían pasar el ganado entre las llamas para purificarlo y defenderlo contra las enfermedades. A la vez, rogaban a los dioses que el año fuera fructífero y no dudaban en sacrificar algún animal para que sus plegarias fueran mejor atendidas.
Otra de las raíces de tan singular noche hay que buscarla en las fiestas griegas dedicadas al dios Apolo, que se celebraban en el solsticio de verano encendiendo grandes hogueras de carácter purificador. Los romanos, por su parte, dedicaron a la diosa de la guerra Minerva unas fiestas con fuegos y tenían la costumbre de saltar tres veces sobre las llamas. Ya entonces se atribuían propiedades medicinales a la hierbas recogidas en aquellos días. El cristianismo fue experto en reciclar viejos cultos paganos.

SÚBITAS APARICIONES Y DESAPARICIONES: En algunas leyendas piadosas, hasta los santos aprovechan la víspera de este día para trasladarse milagrosamente a otra parte. En nuestro mundo terrenal, encontramos muchos casos de desapariciones bastante enigmáticas, esa noche se abran las puertas interdimensionales, así como los encantamientos.

 

NOCHE DE SAN JUAN: Esta es una fecha en la que numerosas leyendas fantásticas son unánimes al decir que es un período en el que se abren de par en par las invisibles puertas del “otro lado del espejo”: se permite el acceso a grutas, castillos y palacios encantados; se liberan de sus prisiones y ataduras las reinas moras, las princesas y las infantas cautivas merced a un embrujo, ensalmo o maldición; braman los cuélebres (dragones) y vuelan los “caballucos del diablo”; salen a dar un vespertino paseo a la luz de la Luna seres femeninos misteriosos en torno a sus infranqueables moradas; afloran enjambres de raros espíritus duendiles amparados en la oscuridad de la noche y en los matorrales; las gallinas y los polluelos de oro, haciendo ostentación de su áureo plumaje, tientan a algún que otro incauto codicioso a que les echen el guante; las mozas enamoradas sueñan y adivinan quién será el galán que las despose; las plantas venenosas pierden su dañina propiedad y, en cambio, las salutíferas centuplican sus virtudes (buen día para recolectar plantas medicinales en el campo); los tesoros se remueven en las entrañas de la Tierra y las losas que los ocultan dejan al descubierto parte del mismo para que algún pobre mortal deje de ser, al menos, pobre; el rocío cura ciento y una enfermedades y además hace más hermoso y joven a quien se embadurne todo el cuerpo; los helechos florecen al dar las doce campanadas...

En definitiva, la atmósfera se carga de un aliento sobrenatural que impregna cada lugar mágico del planeta y es el momento propicio para estremecernos, ilusionarnos y narrar a nuestros hijos, nietos o amigos toda clase de cuentos, anécdotas y chascarrillos sanjuaneros que nos sepamos.
Esta noche se abre la puerta que nos introduce al conocimiento del futuro y a las dimensiones mágicas de la realidad. Es la noche en que los entierros arden, el Diablo anda suelto y los campos son bendecidos por el Bautista. En la mañana, muy temprano la gente se lava el pelo y la cara con las aguas bendecidas y comienza a llamar, tres veces consecutivas:
-¡San Juan!, ¡San Juan!, dame milcao (guiso de papas con manteca) yo te daré pan.
La noche anterior dos han sido los eventos más importantes: el baile del fuego y las pruebas. Algunas de estas pruebas son:
l. La joven que sale al amanecer y se encuentra con un perro su marido será un goloso perro durante su vida.
2. Al salir, después de las 12, se encuentra con un gato negro es mala suerte para el futuro, felicidad si el gato es de otro color.
3. Si a medianoche se hace una cruz en los árboles, producirán el doble.
4. Si a las 12, mira la luna y después la higuera, la verá florecer.
5. La higuera y el “pesebre” (helecho) florecen esta noche. Quien posea una de estas flores será muy afortunado.
6. Quien vea florecer la hierbabuena esta noche será muy afortunado siempre que lo mantenga en secreto.
7. En la víspera se planta la flor de la hortensia, en un tarro con tierra y agua. Luego se le hace un pedido poniendo fe en el bautismo de San Juan.
8. Hay que lavarse las manos con agua de manantial para mantenerse joven y el cabello para conservarlo hermoso. Esa noche las aguas están benditas por el Bautista.
9. Cuando llueve esa noche o al día siguiente, va a haber abundancia de manzanas.
10. Antes de la salida del sol hay que regar los árboles con agua de manantial, para que den bastante fruta durante el año.
11. Para tener buena siembra hay que tirar un pedazo de vela la noche de San Juan.
12. Para aprender a tocar guitarra hay que colocarse durante esta noche bajo una higuera.

 

La noche y el amanecer, están dedicado a San Juan en un esfuerzo por cristianizar las numerosas fuerzas que se manifiestan en esta mágica jornada, en la que todas las sociedades tradicionales de Europa ponen en marcha numerosos rituales de antiguo origen y profunda funcionalidad cultural. La fiesta no es específica de localidades concretas, sino que se extiende por toda Europa con diversas variantes.
Un personaje–símbolo de la cristiandad y un astro presiden la celebración. Por una parte el Sol que, según la tradición popular, sale bailando al amanecer del día 24. Por otra parte el santo de la fecha, San Juan, encargado de dotar de sacralidad a la fiesta, pero que no ocupa lugar central en los rituales.
Contando con el Sol y San Juan como componentes básicos de la celebración, en la noche y el amanecer sanjuaneros los hombres manipulan diversos instrumentos simbólicos con la finalidad de luchar contra los distintos males que perjudican a los humanos, a sus actividades y a sus bienes a lo largo del año.
Fecha de transición astral que anuncia diversos cambios en la naturaleza equivale a una ruptura de orden cósmica propiciadora de emergencias del inframundo. Por eso la noche de San Juan es noche de brujas, entes que pueden provocar numerosos males a los humanos.
La Noche de San Juan, la de las tradiciones mágicas, se caracteriza por la multitud de hogueras que iluminan la noche. Los ciudadanos arrojan a la hoguera antes de su encendido pequeños objetos, conjuros, deseos e incluso apuntes del curso con el objetivo de hacer desaparecer los malos espíritus.
La tradición de enramar las fuentes está relacionada con la prosperidad, la abundancia y la fecundidad. La tradición dice que al amanecer del primer día de verano, las mujeres recogían de las fuentes la flor del agua con la esperanza de encontrar pareja, concebir hijos o hacerse con poderes curativos. Al amanecer, cuando las mujeres iban a la fuente, se cantaba a la flor del agua.

domingo, 12 de junio de 2011

AMIGOS

Amigos, bonita palabra que entraña no menos bonitos sentimientos. Amigos de toda la vida y nuevos amigos. Muchos, pocos, buenos, no tan buenos... ¿Qué es en realidad un amigo? ¿Qué es ser amigo? Hoy en día, propiciado por el mundo virtual, parece que se hagan carreras sobre quien puede tener más amigos, veinte, cincuenta, cien, quinientos incluso, y hasta mil o más de mil. ¡Qué barbaridad! ¿Son eso amigos? Un día pregunté eso en clase y mis alumnos me confesaron que no conocían a muchos de sus "amigos" de facebook o de twenty o de cualquiera de las redes sociales habidas o por haber. Y yo me pregunto: ¿Puede uno "no" conocer a sus amigos? Evidentemente, no. Esos, no son amigos. Me pregunto por qué las redes sociales no utilizaron una palabra como "contactos" igual que hace hotmail, por ejemplo. No es que me encante la palabra, pero al menos no utiliza banalmente una palabra tan hermosa como la palabra "amigos". Yo misma he utilizado en mi blog la palabra amigos, en un sentido amplio de la palabra. ¿Os habéis preguntado alguna vez cuántos amigos tenéis? ¿Y cuál ha sido vuestra respuesta? Si respondemos honestamente, profundizando sobre el significado de la palabra amigo, nos daremos cuenta de que podemos contar a nuestros amigos, los de verdad, los auténticos, con los dedos de una mano. ¿Son pocos? No, ni son pocos, ni muchos, cada uno tiene los justos según las circunstancias por las que ha pasado su vida, según los lugares en los que ha vivido y, sobre todo, según su forma de ser. Partiendo de tres frases que resumen bastante bien lo que para mí significa la amistad o ser amigo, os propongo que reflexionemos sobre qué son los amigos, qué es la amistad, qué es ser amigo. "Amigo es el que lo sabe todo de ti y, sin embargo, te quiere" "Amigo es el que en los malos momentos acude a ti sin llamarlo y en los buenos, cuando le llamas" Y la más acertada para mí: "Para tener buenos amigos, hay que saber ser amigo" Sí, pero... ¿qué es ser amigo? ¿Qué implica? Pues no es tan complejo. La amistad es un sentimiento, como el amor, el rencor, la envidia... y se tiene o no se tiene o, mejor dicho, se siente o no se siente. ¿No os ha pasado a veces que conocéis a alguien y al cabo de un rato de estar hablando o de pocos días sentís que podéis confiar plenamente en esa persona o lo contrario, que conocéis a alguien y sabéis enseguida que no va a haber feeling? No hablo del aspecto físico, pero sí de unas actitudes, y sobre todo de lo que dice y hace. Podemos equivocarnos, por supuesto, y yo soy la primera que jamás hago prejuicios sobre nadie, pero ese primer contacto es el que hará que poco a poco se vaya forjando una relación que puede devenir en amistad o simplemente en compañerismo o en una relación cordial y nada más. Como he dicho antes, sentir que alguien es tu amigo se lleva dentro y ese sentimiento interior se exterioriza teniendo unas actitudes determinadas con la otra persona. Al amigo le cuentas todo, sin temor a resultar molesto, y le cuentas lo bueno, pero también lo malo. Ser amigo para lo bueno es lo más fácil, lo que no tiene mérito; todos podemos ser "amigos" en un momento divertido, festivo, pero cuando las cosas no van bien, la cosa cambia, hay que currárselo mucho y eso, no todos están dispuestos a hacerlo, sólo los buenos amigos. Entre los amigos hay un intercambio de vivencias, de sentimientos que pueden tener la misma intensidad o distinta, pero hay intercambio. La amistad en una sola dirección es dura para quien la siente, muy dificil de llevar y, al final, acaba no siendo amistad. Los amigos confían, se aceptan como son, se respetan, no reprochan, no castigan, perdonan y olvidan. Esos son los buenos amigos. La confianza es una virtud fundamental entre los amigos. Poder hablar sin miedos con alguien, como si hablaras contigo mismo nos da una idea de quienes son nuestros verdaderos amigos. Ser uno mismo es fundamental en la amistad y en todos los aspectos de nuestra vida. Desde el momento en que tenemos que cambiar nuestra forma de actuar, de pensar, porque sabemos que si no lo hacemos el otro lo tomará a mal, o se enfadará, algo empieza a no funcionar. ¿No sería mejor hablarlo? Si hay confianza, se podrá. El respeto, por supuesto, si no respetamos a nuestros amigos, tampoco ellos nos respetarán a nosotros. Y respetarles significa aceptar sus decisiones, sus ideas, su forma de ser o ver las cosas aunque no las compartamos. Los amigos no reprochan, y no reprochan sobre todo porque si son buenos amigos sabrán ponerse en el lugar del otro y antes bien le preguntarán en confianza qué ha ocurrido para que actuaran de esta forma que no esperaban o que no les ha gustado. La mayoría de las veces, hablando se aclara todo. No vale la pena darle vueltas a la cabeza haciéndose ideas que casi siempre estarán muy alejadas de la realidad. Los amigos no castigan, por supuesto, y perdonan y olvidan. Si partimos de la base de que todos somos humanos y todos podemos equivocarnos, aceptaremos mucho mejor los errores de los otros. Dicen que es más fácil perdonar que olvidar. Bueno, yo no concibo el perdón sin olvido. Y creo que se olvida mucho mejor en la medida en que la otra persona te demuestra, con su día a día, que realmente siente lo ocurrido y que está ahí y que sigue siendo tu amigo. El problema viene con esos "amigos" que los hay, a quienes has defraudado sin saberlo y sin quererlo, y lejos de hablarlo contigo en confianza, lejos de perdonar o de olvidar, lo que hacen es castigar, castigarte con un cambio de actitud hacia ti. Y tú te quedas preocupado pensando qué le ha podido suceder contigo y, como le quieres y le consideras buen amigo, le preguntas, lo hablas, pero la única respuesta que tienes es "No pasa nada". ¡Qué facil es decir eso cuando en realidad lo que te demuestran es que sí pasa, y mucho, porque su actitud contigo ha cambiado de la noche a la mañana sin saber ni entender por qué! Eso no es amistad. Cuando un amigo molesta con su actitud o tiene un comportamiento que te duele, sólo hay dos opciones: la primera, hablarlo en confianza con él, aclararlo y sentirse tranquilo después; la segunda, no decirle nada por considerar que no vale la pena, que al final, era una tontería que no podía difuminar la amistad tan bonita que os unía. Si se elige la segunda opción, también es correcta, siempre y cuando se haya elegido porque uno se da cuenta de que el "agravio" en cuestión no era tal , ni estaba hecho con mala intención. Entonces, automáticamente el corazón perdona y olvida y la actitud hacia ese amigo va a ser la que era antes de esa circunstancia. Si no es así, ni se ha perdonado, ni se ha olvidado, ni se ha demostrado confianza para hablarlo, pero, eso sí, se ha castigado, se ha castigado porque ya no le habla, ya no le invita, ya no le llama... Eso no es ser amigo. Eso es creerse perfecto y no aceptar que todos podemos equivocarnos. Tal vez me falte una opción y es la que se produce cuando se habla y no se llega a ningún acuerdo, o cuando con el tiempo uno descubre que ese amigo no es como imaginaba o como se presentó ante él, y su forma de actuar influye enormemente en la relación hasta el punto de que uno de las dos partes tiene que dejar su yo para convertirse en lo que la otra persona espera de él. Ahí todo acabó, y ese amigo se convertirá de nuevo en un conocido más y ya no te nacera contarle tus cosas, las buenas y las menos buenas. En estos casos el tiempo pone todo en su lugar, incluso el corazón, que más tarde o más temprano entenderá que esa persona no era merecedora de esa amistad. Resumiendo, no es difícil tener amigos, pero sí tener amigos verdaderos, esos que te llenan por dentro, por fuera, y que sabes que están ahí aunque no lo estén y que entiendes que pase el tiempo que pase siempre permanecen en tu corazón y tú en el suyo. Os propongo un cuestionario para que cada uno piense en sus verdaderos amigos: 1. ¿Con quién no tienes secretos? 2. ¿Con quién puedes ser completamente tú mismo? 3. ¿De quién te sientes comprendido? 4. ¿Quién te acepta tal y como eres? 5. ¿Quién está ahí aunque no esté contigo? 6. ¿A quién puedes llamar a las once de la noche de un día cualquiera? 7. ¿Con quién puedes llorar? 8. ¿Quién llora contigo cuando estás triste? 9. ¿Con quién puedes compartir todos tus éxitos? 10. ¿Quién se alegra contigo de todos tus éxitos sin envidias ni celos? 11. ¿A quién le comentarías un halago que han dicho de ti, sabiendo que no iba a cuestionarte? 12. ¿Con quién pasarías todo un día hablando sin cesar? 13. ¿En casa de quién te sientes como en tu casa? 14. ¿Con quién compartirías tus vacaciones? 15. ¿A quien abrirías las puertas de tu casa de par en par? 16.¿Con quién has compartido más vivencias de tu vida, buenas y no tan buenas? 17. ¿En quien piensas cuando tienes un gran problema en tu vida? 18. ¿En quien piensas cuando tienes una gran alegría en tu vida? 19. ¿Con quién puedes ser completamente sincero? 20. ¿Quién respeta tus decisiones, tu forma de vida, tus ideas, tus principios? 21. ¿A quién echas de menos cada día? 22. ¿De quién te acuerdas siempre, aunque sea unos minutos al día? 23. ¿Por quién te sientes realmente querido? 24. ¿A quién quieres de verdad, incondicionalmente? 25. ¿Quién desea siempre lo mejor para ti? 26. ¿Quién o quienes son tus verdaderos amigos? Seguro que hay nombres que se repiten en todas y cada una de las preguntas. Éstos son nuestros verdaderos amigos. También estoy segura de que a más de uno le ha salido el nombre de su pareja, o de sus padres, o de un hermano o de un hijo. Por supuesto, todo eso también es aplicable y necesario en el amor, en cualquier tipo de amor, ya que, al fin y al cabo, la amistad es amor. La única diferencia con el amor de pareja es el deseo sexual. ¡Qué pases un feliz domingo!