domingo, 12 de junio de 2011
AMIGOS
Amigos, bonita palabra que entraña no menos bonitos sentimientos. Amigos de toda la vida y nuevos amigos. Muchos, pocos, buenos, no tan buenos... ¿Qué es en realidad un amigo? ¿Qué es ser amigo?
Hoy en día, propiciado por el mundo virtual, parece que se hagan carreras sobre quien puede tener más amigos, veinte, cincuenta, cien, quinientos incluso, y hasta mil o más de mil. ¡Qué barbaridad! ¿Son eso amigos? Un día pregunté eso en clase y mis alumnos me confesaron que no conocían a muchos de sus "amigos" de facebook o de twenty o de cualquiera de las redes sociales habidas o por haber. Y yo me pregunto: ¿Puede uno "no" conocer a sus amigos? Evidentemente, no. Esos, no son amigos. Me pregunto por qué las redes sociales no utilizaron una palabra como "contactos" igual que hace hotmail, por ejemplo. No es que me encante la palabra, pero al menos no utiliza banalmente una palabra tan hermosa como la palabra "amigos". Yo misma he utilizado en mi blog la palabra amigos, en un sentido amplio de la palabra.
¿Os habéis preguntado alguna vez cuántos amigos tenéis? ¿Y cuál ha sido vuestra respuesta? Si respondemos honestamente, profundizando sobre el significado de la palabra amigo, nos daremos cuenta de que podemos contar a nuestros amigos, los de verdad, los auténticos, con los dedos de una mano. ¿Son pocos? No, ni son pocos, ni muchos, cada uno tiene los justos según las circunstancias por las que ha pasado su vida, según los lugares en los que ha vivido y, sobre todo, según su forma de ser.
Partiendo de tres frases que resumen bastante bien lo que para mí significa la amistad o ser amigo, os propongo que reflexionemos sobre qué son los amigos, qué es la amistad, qué es ser amigo.
"Amigo es el que lo sabe todo de ti y, sin embargo, te quiere"
"Amigo es el que en los malos momentos acude a ti sin llamarlo y en los buenos, cuando le llamas"
Y la más acertada para mí: "Para tener buenos amigos, hay que saber ser amigo"
Sí, pero... ¿qué es ser amigo? ¿Qué implica? Pues no es tan complejo. La amistad es un sentimiento, como el amor, el rencor, la envidia... y se tiene o no se tiene o, mejor dicho, se siente o no se siente.
¿No os ha pasado a veces que conocéis a alguien y al cabo de un rato de estar hablando o de pocos días sentís que podéis confiar plenamente en esa persona o lo contrario, que conocéis a alguien y sabéis enseguida que no va a haber feeling? No hablo del aspecto físico, pero sí de unas actitudes, y sobre todo de lo que dice y hace. Podemos equivocarnos, por supuesto, y yo soy la primera que jamás hago prejuicios sobre nadie, pero ese primer contacto es el que hará que poco a poco se vaya forjando una relación que puede devenir en amistad o simplemente en compañerismo o en una relación cordial y nada más.
Como he dicho antes, sentir que alguien es tu amigo se lleva dentro y ese sentimiento interior se exterioriza teniendo unas actitudes determinadas con la otra persona. Al amigo le cuentas todo, sin temor a resultar molesto, y le cuentas lo bueno, pero también lo malo.
Ser amigo para lo bueno es lo más fácil, lo que no tiene mérito; todos podemos ser "amigos" en un momento divertido, festivo, pero cuando las cosas no van bien, la cosa cambia, hay que currárselo mucho y eso, no todos están dispuestos a hacerlo, sólo los buenos amigos.
Entre los amigos hay un intercambio de vivencias, de sentimientos que pueden tener la misma intensidad o distinta, pero hay intercambio. La amistad en una sola dirección es dura para quien la siente, muy dificil de llevar y, al final, acaba no siendo amistad.
Los amigos confían, se aceptan como son, se respetan, no reprochan, no castigan, perdonan y olvidan. Esos son los buenos amigos.
La confianza es una virtud fundamental entre los amigos. Poder hablar sin miedos con alguien, como si hablaras contigo mismo nos da una idea de quienes son nuestros verdaderos amigos.
Ser uno mismo es fundamental en la amistad y en todos los aspectos de nuestra vida. Desde el momento en que tenemos que cambiar nuestra forma de actuar, de pensar, porque sabemos que si no lo hacemos el otro lo tomará a mal, o se enfadará, algo empieza a no funcionar. ¿No sería mejor hablarlo? Si hay confianza, se podrá.
El respeto, por supuesto, si no respetamos a nuestros amigos, tampoco ellos nos respetarán a nosotros. Y respetarles significa aceptar sus decisiones, sus ideas, su forma de ser o ver las cosas aunque no las compartamos.
Los amigos no reprochan, y no reprochan sobre todo porque si son buenos amigos sabrán ponerse en el lugar del otro y antes bien le preguntarán en confianza qué ha ocurrido para que actuaran de esta forma que no esperaban o que no les ha gustado. La mayoría de las veces, hablando se aclara todo. No vale la pena darle vueltas a la cabeza haciéndose ideas que casi siempre estarán muy alejadas de la realidad.
Los amigos no castigan, por supuesto, y perdonan y olvidan. Si partimos de la base de que todos somos humanos y todos podemos equivocarnos, aceptaremos mucho mejor los errores de los otros. Dicen que es más fácil perdonar que olvidar. Bueno, yo no concibo el perdón sin olvido. Y creo que se olvida mucho mejor en la medida en que la otra persona te demuestra, con su día a día, que realmente siente lo ocurrido y que está ahí y que sigue siendo tu amigo.
El problema viene con esos "amigos" que los hay, a quienes has defraudado sin saberlo y sin quererlo, y lejos de hablarlo contigo en confianza, lejos de perdonar o de olvidar, lo que hacen es castigar, castigarte con un cambio de actitud hacia ti. Y tú te quedas preocupado pensando qué le ha podido suceder contigo y, como le quieres y le consideras buen amigo, le preguntas, lo hablas, pero la única respuesta que tienes es "No pasa nada". ¡Qué facil es decir eso cuando en realidad lo que te demuestran es que sí pasa, y mucho, porque su actitud contigo ha cambiado de la noche a la mañana sin saber ni entender por qué! Eso no es amistad.
Cuando un amigo molesta con su actitud o tiene un comportamiento que te duele, sólo hay dos opciones: la primera, hablarlo en confianza con él, aclararlo y sentirse tranquilo después; la segunda, no decirle nada por considerar que no vale la pena, que al final, era una tontería que no podía difuminar la amistad tan bonita que os unía. Si se elige la segunda opción, también es correcta, siempre y cuando se haya elegido porque uno se da cuenta de que el "agravio" en cuestión no era tal , ni estaba hecho con mala intención. Entonces, automáticamente el corazón perdona y olvida y la actitud hacia ese amigo va a ser la que era antes de esa circunstancia. Si no es así, ni se ha perdonado, ni se ha olvidado, ni se ha demostrado confianza para hablarlo, pero, eso sí, se ha castigado, se ha castigado porque ya no le habla, ya no le invita, ya no le llama... Eso no es ser amigo. Eso es creerse perfecto y no aceptar que todos podemos equivocarnos.
Tal vez me falte una opción y es la que se produce cuando se habla y no se llega a ningún acuerdo, o cuando con el tiempo uno descubre que ese amigo no es como imaginaba o como se presentó ante él, y su forma de actuar influye enormemente en la relación hasta el punto de que uno de las dos partes tiene que dejar su yo para convertirse en lo que la otra persona espera de él. Ahí todo acabó, y ese amigo se convertirá de nuevo en un conocido más y ya no te nacera contarle tus cosas, las buenas y las menos buenas. En estos casos el tiempo pone todo en su lugar, incluso el corazón, que más tarde o más temprano entenderá que esa persona no era merecedora de esa amistad.
Resumiendo, no es difícil tener amigos, pero sí tener amigos verdaderos, esos que te llenan por dentro, por fuera, y que sabes que están ahí aunque no lo estén y que entiendes que pase el tiempo que pase siempre permanecen en tu corazón y tú en el suyo.
Os propongo un cuestionario para que cada uno piense en sus verdaderos amigos:
1. ¿Con quién no tienes secretos?
2. ¿Con quién puedes ser completamente tú mismo?
3. ¿De quién te sientes comprendido?
4. ¿Quién te acepta tal y como eres?
5. ¿Quién está ahí aunque no esté contigo?
6. ¿A quién puedes llamar a las once de la noche de un día cualquiera?
7. ¿Con quién puedes llorar?
8. ¿Quién llora contigo cuando estás triste?
9. ¿Con quién puedes compartir todos tus éxitos?
10. ¿Quién se alegra contigo de todos tus éxitos sin envidias ni celos?
11. ¿A quién le comentarías un halago que han dicho de ti, sabiendo que no iba a cuestionarte?
12. ¿Con quién pasarías todo un día hablando sin cesar?
13. ¿En casa de quién te sientes como en tu casa?
14. ¿Con quién compartirías tus vacaciones?
15. ¿A quien abrirías las puertas de tu casa de par en par?
16.¿Con quién has compartido más vivencias de tu vida, buenas y no tan buenas?
17. ¿En quien piensas cuando tienes un gran problema en tu vida?
18. ¿En quien piensas cuando tienes una gran alegría en tu vida?
19. ¿Con quién puedes ser completamente sincero?
20. ¿Quién respeta tus decisiones, tu forma de vida, tus ideas, tus principios?
21. ¿A quién echas de menos cada día?
22. ¿De quién te acuerdas siempre, aunque sea unos minutos al día?
23. ¿Por quién te sientes realmente querido?
24. ¿A quién quieres de verdad, incondicionalmente?
25. ¿Quién desea siempre lo mejor para ti?
26. ¿Quién o quienes son tus verdaderos amigos?
Seguro que hay nombres que se repiten en todas y cada una de las preguntas. Éstos son nuestros verdaderos amigos. También estoy segura de que a más de uno le ha salido el nombre de su pareja, o de sus padres, o de un hermano o de un hijo. Por supuesto, todo eso también es aplicable y necesario en el amor, en cualquier tipo de amor, ya que, al fin y al cabo, la amistad es amor. La única diferencia con el amor de pareja es el deseo sexual.
¡Qué pases un feliz domingo!
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